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Multas de tráfico con coche de empresa: quién paga la sanción y quién pierde los puntos

  • Consulta Multas
  • 9 feb
  • 5 Min. de lectura

Cuando una infracción de tráfico se comete con un coche de empresa, el procedimiento no es exactamente el mismo que cuando se trata de un vehículo particular. Aunque el conductor sea una persona física, el titular del vehículo es la empresa, y eso cambia por completo la forma en la que se inicia el proceso sancionador. Esta diferencia es la que provoca la mayoría de los problemas y malentendidos.


Lo primero que conviene tener claro es que la multa nunca llega directamente al trabajador en un primer momento, sino a la empresa propietaria del vehículo. Da igual que el coche esté asignado a un empleado concreto o que lo utilicen varios trabajadores: para la DGT, el responsable inicial es siempre la empresa.


Multa de tráfico con coche de empresa enviada a la empresa

A quién se notifica las multas de tráfico con coche de empresa


Cuando se comete una infracción con un vehículo de empresa, la notificación se envía a la dirección fiscal de la empresa. Esto ocurre tanto en multas captadas por radar como en sanciones por estacionamiento, semáforos o controles automatizados. En ese momento, la empresa recibe una notificación en la que no se identifica al conductor, sino únicamente al vehículo.


Desde ese instante empieza a correr un plazo legal muy importante que muchas empresas desconocen o no gestionan correctamente.


La obligación legal de identificar al conductor


Una vez notificada la sanción, la empresa tiene la obligación de identificar al conductor que utilizaba el vehículo en el momento de la infracción. Este paso no es opcional ni una recomendación: es una obligación legal recogida en la normativa de tráfico.


La identificación debe hacerse dentro del plazo establecido por la DGT y aportando los datos correctos del conductor. Si este trámite se realiza correctamente, la Administración traslada la sanción al trabajador, que pasa a ser el responsable directo de la multa.


Aquí se producen muchos errores que terminan saliendo caros. Identificar fuera de plazo, hacerlo de forma incorrecta o directamente no hacerlo tiene consecuencias económicas importantes para la empresa.


Qué ocurre si la empresa no identifica al conductor


Cuando la empresa no identifica al conductor dentro del plazo legal, la sanción original deja de ser el problema principal. En ese caso, la DGT impone una nueva multa por no identificar al conductor, que suele ser mucho más elevada que la infracción inicial.


Además, esta sanción adicional recae directamente sobre la empresa, sin posibilidad de trasladarla al trabajador ni de evitar el pago alegando desconocimiento. Es uno de los motivos por los que muchas empresas acaban pagando multas duplicadas o incluso triplicadas sin necesidad.


Por eso es tan importante entender que no identificar al conductor nunca es una buena estrategia. No anula la multa y, en la práctica, la empeora.


Quién paga la multa cuando el coche es de empresa


Una vez que el conductor ha sido correctamente identificado, la responsabilidad económica de la multa corresponde al trabajador, no a la empresa. Esto es así desde el punto de vista legal, independientemente de que el vehículo sea de empresa, de renting o de leasing.


Ahora bien, en la práctica pueden darse distintas situaciones. Algunas empresas adelantan el pago de la multa y luego lo descuentan de la nómina del trabajador, siempre que exista una base legal o contractual para hacerlo. Otras exigen que sea el propio conductor quien gestione directamente el pago.


Lo que no cambia en ningún caso es que la empresa no está obligada a asumir la sanción económica, salvo que así lo haya pactado voluntariamente.


Qué pasa con los puntos del carné


En las multas que conllevan pérdida de puntos no hay ninguna duda posible. Los puntos del carné siempre los pierde el conductor, nunca la empresa. El sistema de puntos es personal e intransferible, y no importa que el vehículo pertenezca a una empresa o a un particular.


Por este motivo, identificar correctamente al conductor no solo es importante a nivel económico, sino también para evitar que una persona pierda puntos de forma injusta o que la empresa asuma consecuencias que no le corresponden.


En las sanciones que conllevan retirada de puntos, estos siempre se descuentan del carné del conductor, tal y como ocurre en cualquier infracción que afecte al sistema de puntos, que explicamos con detalle en nuestra guía sobre la pérdida de puntos del carné de conducir en España.


El descuento por pronto pago en multas de empresa


Las multas de tráfico con coche de empresa también pueden beneficiarse del descuento del 50 % por pronto pago. Sin embargo, este descuento depende mucho de cómo se gestione la sanción desde el primer momento.


Si la empresa identifica al conductor dentro de plazo y el trabajador decide pagar sin recurrir, el descuento se aplica con normalidad. En cambio, si la empresa retrasa la identificación o no actúa a tiempo, el descuento puede perderse incluso antes de que el conductor tenga conocimiento de la multa.


Esto ocurre con bastante frecuencia en empresas con flotas grandes o sin un sistema claro de gestión de sanciones.


Puede el trabajador recurrir una multa de coche de empresa


Sí, el trabajador puede recurrir la multa exactamente igual que si se tratara de un coche particular, pero solo después de haber sido identificado como conductor. Hasta ese momento, la empresa es la única interlocutora con la Administración.


Una vez que la sanción llega al trabajador, este puede revisar la multa, comprobar si existen errores formales o de fondo y decidir si le compensa pagar con descuento o presentar alegaciones dentro del plazo legal.


Una vez que el conductor ha sido identificado, puede revisar la sanción y decidir si le compensa pagarla o presentar alegaciones dentro de plazo, siguiendo el procedimiento habitual para recurrir una multa de tráfico en España.


Qué ocurre si el trabajador ya no está en la empresa


Una situación muy habitual es que la multa llegue cuando el trabajador ya no forma parte de la empresa. Esto no exime a la empresa de su obligación. Si puede acreditar que esa persona conducía el vehículo en la fecha de la infracción, debe identificarla igualmente.


No hacerlo supone asumir la sanción más grave por no identificación, incluso aunque el trabajador ya no tenga relación laboral con la empresa.


Conclusión


Las multas de tráfico con coche de empresa no son especialmente complejas, pero sí requieren una gestión correcta desde el primer momento. La mayoría de los problemas surgen por desconocimiento de los plazos y de las obligaciones legales de la empresa.


Identificar al conductor a tiempo, comunicar la sanción correctamente y conocer quién asume cada responsabilidad evita sanciones innecesarias, conflictos internos y pérdidas económicas que se podrían haber evitado con una gestión adecuada.

 
 
 

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